29 marzo 2011

Bipolaridad

El transtorno bipolar se caracteriza por fluctuaciones más o menos intensas del estado de ánimo de la persona afectada. El enfermo bipolar oscila entre los episodios de euforia y los de depresión. Todo parece indicar que las causas de este transtorno son indiscutiblemente endógenas.
La persona afectada por el transtorno bipolar pasa por un estado de exaltación que puede durar semanas o meses. En este estado, experimenta una gran vitalidad, un exceso de confianza, irritabilidad, hiperactividad y locuocidad. En algunos casos, todo ello se acompaña de ideas delirantes. Este conjunto de síntomas se conoce como fase eufórica o episodio maníaco.
Superada dicha fase, la persona entra en un estado absolutamente inverso donde experimenta una gran apatía, ausencia de interés en todo, ansiedad, cansancio, escasa fuerza de voluntad, tristeza, melancolía y una gran sensación de fracaso. Esta fase es la denominada fase depresiva.
Resumiendo, podríamos decir que el transtorno bipolar es orgánico -no psicológico- y se caracteriza por el cambio del estado de ánimo que fluctúa entre la euforia y la depresión.
Esta sería una definición muy general, pero como veremos, las fases anteriormente mencionadas no siempre son experimentadas de igual manera por una persona bipolar. Se dan casos en los que el enfermo padece sólo depresiones o únicamente euforias. Hablaríamos entonces de transtorno unipolar.
La forma de manifestación de los síntomas no es siempre igual. Así, pues, dentro del transtorno bipolar tomado genéricamente, hallamos unas subclases que definen más particularmente cada caso:

Bipolares del Tipo I: Episodios depresivos con una fase de euforia como mínimo.
Bipolares del Tipo II: Depresiones recurrentes con fases hipomaníacas.
Bipolares del Tipo III: Episodios depresivos sin hipomanía pero con temperamento hipertímico y antecedentes familiares de bipolaridad.
Ciclotímicos: Alternan constantemente hipomanías y depresiones leves.
Unipolares.
Distímicos.



BIPOLARES DEL TIPO I:
En general, las características de este grupo son:
- Una fase maníaca que suele requerir hospitalización por su intensidad.
- Padecen delirios con relativa frecuencia, tanto en la fase eufórica (ideas mesiánicas) como en la fase depresiva (culpabilidad y catastrofismo)
- Predisposición a sufrir alucinaciones.

BIPOLARES DEL TIPO II:
- Depresiones de igual intensidad que las del tipo I pero con fases de euforia mucho más moderadas que no precisan hospitalización.
- Hipersomnia (exceso de sueño)
- Hiperfagia (exceso de apetito)
- Tensiones e inquietudes.
- Cambios en el estado de ánimo.
- Virages (cambios bruscos) durante los estados depresivos.

La diferencia entre los tipos I y II está en:
- Síntomas psicóticos (delirios y alucinaciones) que son poco frecuentes en bipolares del tipo II (aproximadamente los padecen un tercio -normalmente en la fase depresiva-)
- A pesar de que podría creerse que el transtorno bipolar del tipo II es menos grave que el de tipo I, cabe mencionar que laas recaídas se dan más en los primeros (tipo II) que en los segundos.
- La tendencia al suicidio es mayor en bipolares del tipo II.

BIPOLARES DEL TIPO III
- Algunos especialistas sitúan en este grupo a los afectados en los que sólo aparece la fase hipomaníaca como consecuencia de la medicación antidepresiva.
- Este grupo se caracterizaría por depresiones recurrentes sin hipomanía y carácter hipertímico.

UNIPOLARES
Aún se está debatiendo si existe la manía unipolar. Por tanto, dejaremos este apartado en un interrogante. Diremos,, no obstante, que los afectados sólo sufrirían fases maníacas o sólo fases depresivas.

CICLOTIMIA
Un conjunto de depresiones leves alternadas con hipomanías sutiles sería la descripción de la ciclotimia. Se diagnostica el transtorno ciclotímico cuando se alternan fases de hipomanía con lapsus de depresiones leves que no pueden clasificarse como episodios de depresión mayor. El paciente goza de pocos momentos de eutimia. El 80 por ciento de ciclotímicos vive más de 12 episodios al año. La inestabilidad de estas personas es tan frecuente que puede confundirse con su propio carácter.

DISTIMIA
Como en el caso de la ciclotimia, en la distmia puede confundirse la patología con el carácter de la persona. La distimia presenta los siguientes síntomas:
- Tristeza, ansiedad.
- Pérdida de interés por lo que antes de disfrutaba.
- Llanto excesivo.
- Irritabilidad.
- Menos capacidad de concentración y de toma de decisiones.
- Disminución de la energía. Cansancio.
- Aumento del sentimiento de culpabilidad, desamparo o desespero.
- Alteración en los hábitos del sueño.
- Alteraciones de peso (debido a comer con exceso o muy poco)
- Tendencia al aislamiento social.
- Síntomas físicos que, a pesar de tratamiento, no desaparecen (como el dolor de cabeza, por ejemplo)

Anónimo
CAUSAS

En principio, y debido a la consideración del transtorno bipolar como una enfermedad de etiología biológica (no psicológica), todo hace pensar en la herencia genética. Sobretodo considerando que los estudios realizados apuntan a que más de las dos terceras partes de enfermos bipolares tienen un familiar cercano afectado por esta enfermedad. Pero cabe considerar también que la carga genética necesitará un estímulo exterior para activar la patologia. Es posible decir que el aspecto genético necesita un campo (factor externo) que actúe como detonante. Al parecer, habremos de buscar el origen del transtorno, en lo concerniente al aspecto anatómico, en el sistema límbico.
El transtorno bipolar consiste en un mal funcionamiento de los procesos bioquímicos reguladores del estado de ánimo. Dichos procesos tienen lugar en la zona cerebral denominada sistema límbico. Esta parte del cerebro regula la actividad sensomotora y se relaciona con los impulsos ancestrales (la sed, la memoria, el apetito o el aprendizaje). Las células que conforman la zona límbica interpretan los estímulos sensoriales y las emociones primarias. Puesto que se sabe que el sistema límbico se fundamenta en dos principios que son su propia constitución (determinada por factores genéticos) y las influencias externas (variables ambientales), se concluye que un sistema límbico vulnerable por razones genéticas es propenso a desarrollar la enfermedad a partir de un campo (condiciones ambientales) que realice la función detonante.
En cuanto a la genética, no podemos hablar de un sólo gen como el responsable de la enfermedad. Identificar el grupo de genes que intervienen es una tarea difícil en la que aún están trabajando los especialistas.
El aspecto bioquímico es muy importante. Los neurotransmisores son unas sustancias que facilitan la conexión entre las neuronas: hacen posible el paso de los impulsos eléctricos entre ellas. Dos de estos neurotransmisores que son la noradrenalina y la serotonina se encuentran en concentraciones muy bajas en pacientes con depresión. En la fase maníaca, en cambio, el exceso de noradrenalina y dopamina es evidente.
Angeles López, en su libro sobre transtorno bipolar, apunta también a una serie de causas que todavía no se han confirmado pero con las cuales se ha especulado:
- La estación de nacimiento (un gran número de afectados por el transtorno bipolar nacieron en primavera o invierno).
- Mutaciones: la alteración genética de una persona podría dar lugar a la patología sin tener antecedentes familiares.
- El cromosoma X: La predisposición a heredar la patología es mayor por vía materna que por la vía paterna.
Se ha dicho que la importancia de la genética es indudable. Así, pues, los antecedentes familiares tienen un papel en mayor o menor medida. Si uno de los progenitores padece el transtorno bipolar, existe un 27 por ciento de posibilidades de que un hijo desarrolle la enfermedad. Si son ambos progenitores los afectados, las posibilidades aumentan hasta el 50-70 por ciento. Entre hermanos, el porcentaje de riesgo es de un 19 por ciento y de un 70 si son gemelos idénticos.
Cabe insistir en que la herencia proporciona una propensión a adquirir la enfermedad...el transtorno en sí mismo no se adquiere. Pero dicha propensión desencadena la enfermedad a menudo por causas externas, ambientales. Se ha observado que existen diferentes elementos externos a la persona que actúan como detonante y precipitan la aparición de la enfermedad. Los factores estacionales, por ejemplo, podrían ser uno de estos elementos. Se ha visto que las posibilidades de recaída en personas bipolares se da más frecuentemente en unas épocas del año que en otras. A menudo se experimentan depresiones en los cambios estacionales de primavera a verano y de otoño a invierno.
Como factor ambiental podría considerarse también cualquier problema biológico consecuencia de alguna lesión orgánica.
También las causas psicológicas pueden constituir el detonante que inicia el proceso patológico. Una emoción muy fuerte, sin que tenga que ser forzosamente una experiencia negativa, podría ser una causa. Y el estímulo que provoca dicha emoción puede ser cualquiera, desde el nacimiento de un hijo, la muerte de un familiar a una ruptura sentimental.
Es posible hablar también de causas sociales. La pobreza, por ejemplo, parece predisponer a la depresión. En cambio, personas de nivel sociocultural alto tienen predisposición a las fases maníacas.


Anónimo
FASE MANÍACA

La manía, que es denominada en términos psiquiátricos como hipertimia o síndrome maniforme, consiste en un cambio radical del estado de ánimo. La exaltación de las funciones mentales produce un comportamiento específico en la persona afectada; las emociones son más intensas, el pensamiento se acelera, disminuye la necesidad de dormir y aumentan las necesidades sexuales y de interrelación. Esta fase deviene un período muy agradable para el bipolar. Siente que se encuentra mejor que nunca y dicha sensación implica algunos peligros como, por ejemplo, dejar de tomarse la medicación. Citamos seguidamente una serie de síntomas propios de la euforia:
- Sobrevaloración de las propias capacidades. La convicción de que todo es posible para ellos comporta a menudo actitudes temerarias que conllevan un peligro evidente.
- Exaltación de las emociones. Puede suceder que el bipolar experimente un cierto enamoramiento, a veces hacia una persona desconocida, o bien hacia alguien que nunca elegiría en un estado de ánimo normal. Dicho enamoramiento suele desaparecer cuando llega la fase depresiva.
- Promiscuidad sexual. El enfermo bipolar puede ser infiel a su pareja sin darse cuenta de las consecuencias emocionales.
- Inicio de diversas empresas que muy a menudo son inviables. Se asocian para emprender unos negocios que son, en general, improductivos o nada rentables. Estas iniciativas suelen durar poco.
- Cambio de prioridades: el interés que demuestran por una determinada cuestión desaparece fácilmente para dirigirse hacia otro objetivo.
- Una constante actividad que puede ir acompañada de pérdida de peso.
- Planificación continuada de encuentros con diferentes personas a una misma hora y en lugares diferentes. Ello se debe a la ilusión de sentirse capaces de estar en todas partes y llegar donde sea y cuando sea sin problema alguno.
- Ideas que surgen a gran velocidad: experimenta una fluidez muy grande en el pensamiento. No obstante, ello no significa que las ideas sean siempre buenas ideas, La creencia de ser superior por el hecho de pensar más lúcidamente y a una mayor velocidad que los demás hace que la autocrítica desaparezca.
- Compra compulsiva de artículos superfluos sin reparar en gastos. Generalmente, adquieren cosas que no usarán, o que usarán muy poco tiempo y pronto las dejarán de lado.
De hecho, pueden observarse cambios cuando el afectado entra en la fase eufórica que se repiten. Por ejemplo, algunos familiares de bipolares han observado que cuando el enfermo entra en la manía cambia su marca de tabaco, su forma de vestir, cambia su alimentación, necesita escribir poesías o muestra un interés sorprendente por los cataclismos mundiales... observar estos comportamientos ayuda a saber cuándo la persona bipolar está entrando en la fase de euforia. También cabe destacar la grandilocuencia y la megalomanía como aspectos que se presentan en esta fase de la enfermedad. Además de tener un gran concepto de sí mismo, el afectado cree a menudo que tiene una misión que cumplir y surgen ideas delirantes. Una idea delirante es aquella que choca con la lógica racional y es refutable con argumentos tangibles.
En dicho estado, algunas personas llegan al estado delirante: pueden creer que poseen capacidades curativas, o que pueden solucionar conflictos mundiales sin problema.
Convicciones como éstas pueden manifestarse aún con mayor fuerza según los casos: el individuo cree proceder de otro planeta, cree tener facultades sobrehumanas, que la televisión habla de ellos. Existen casos en que las fugas de la realidad están revestidas de un gran contenido mesiánico y se consideran los enviados para salvar el mundo.
Estos delirios y alucinaciones se denominan síntomas psicóticos. En los casos de bipolares del tipo I se presentan en un 70 por ciento y ello dificulta un primer diagnóstico. A menudo se confunde con la esquizofrenia.
Otra característica de la fase eufórica es el cambio que el enfermo experimenta hacia su pareja, que parece no importarle, hacia su familia o sus hijos. Muestra una cierta aversión a todos ellos y también una manifiesta dejadez en el ámbito profesional. El trabajo no les importa nada.
Resumiendo, pues, la sintomatología de la fase maníaca más frecuente es la siguiente:
- Sentimientos de bienestar desproporcionados e injustificados.
- Delirios de grandeza.
- Dificultad de concentración.
- Sentimientos de ser invencible.
- Creencias no realistas sobre las propias posibilidades.
- Hiperactividad.
- Incapacidad para relajarse o permanecer inactivo.
- Irritabilidad extrema.
- Disminució  del sueño (necesidad de dormir inferior a las tres horas).
- Pensamientos rápidos y acelerados.
- Falta de buen juicio.
- Abuso de drogas como el alcohol o el tabaco (entre otras).
- Sentimientos de euforia y de bienestar desproporcionados.
- Habla rápida y algunas veces de dificil comprensión.
- Incremento de los niveles de energía y de actividad.
- Grandiosidad y autoestima exagerada.
- Verborrea (hablar mucho más de lo habitual).
- Fuga de ideas o experiencia subjetiva de la aceleración del pensamiento.
- Distracción extrema hacia cosas irrelevantes.
- Agitación psicomotora evidente.
- Implicación en actividades de riesgo: gastar mucho dinero, actividad sexual descontrolada, inversiones económicas absurdas...
- Pensamientos recurrentes sobre la muerte y el suicidio.
La manía, por tanto, puede provocar un deterioro grave en el ámbito laboral, en las relaciones sociales y del entorno.
Después de una fase de euforia, llega la depresión. En este momento, la persona recuerda todo lo que ha hecho durante su estado eufórico. Ello genera sentimientos de culpa, o de ridículo que puede agravar la sintomatología propia del estado depresivo en el que ahora se encuentra.

FASE DEPRESIVA

La depresión que padece el enfermo bipolar es endógena. Ello significa que no existen causas externas que generen el estado depresivo. La depresión es la fase contraria a la manía y, si en dicha fase el paciente había llegado a cotas de autoestima y exaltación muy elevadas, ahora experimenta la sensación diametralmente opuesta: se siente cansado, no muestra interés por nada, está triste y tiende a recluirse en casa. A menudo no tiene ánimos para levantarse de la cama, se encierran en su habitación y se ven incapaces de hacer nada. El paciente bipolar llega a esta fase depresiva unos dias después de haber finalizado la euforia. Dicho abatimiento es tan fuerte que pueden aparecer ideas suicidas, por ello se debe estar pendiente del afectado y poner atención al desarrollo de este estado depresivo en el que se encuentra. De hecho, si cuando el bipolar está en una fase de euforia necesita permanecer bajo una cierta vigilancia para evitar riesgos, ahora necesitará una compañía capaz de impedir, si se da el caso, la ejecución de un acto autodestructivo como quitarse la vida. Recordemos que el procentaje de suicidios en enfermos bipolares es muy elevado. Efectivamente, las ganas de vivir desaparecen pues la convicción de que nunca superará esta crisis, ni con el tratamiento, es profunda.
Las variaciones del estado depresivo son leves y no están vinculadas especialmente a cambios ambientales, aunque éstos existen en mayor o menor grado. Más bién deberemos referirnos a variaciones "circadianas": fenómenos de tipo biológico que suceden rítmicamente a la misma hora. Ello hace que el enfermo se sienta peor en un momento determinado del dia o que se despierte a la misma hora de la madrugada...De hecho, un número importante de pacientes bipolares con depresión tienden a sentirse peor por la mañana que por la tarde. Por cierto, ésto tiene una explicación neuro-hormonal: Por la mañana hay valores más bajos de ciertos neurotransmisores (que actúan como antidepresivos endógenos) en la sangre.
Tanto en el estado de euforia como en el depresivo, la persona vive una realidad distorsionada. Los actos más simples devienen auténticos retos porque todo se les hace difícil...el tiempo va más lento para ellos y desplazarse unos metros les parece una excursión maratoniana.
Veamos ahora la sintomatología más frecuente en la depresión:
- Disminución de la atención y de la concentración.
- Predisposición al llanto.
- Abstracción y ensimismamiento.
- Sentimiento de culpabilidad.
- Episodios de pérdida de memoria.
- Tristeza inmensa.
- Autopercepción de inutilidad y poca valía.
- Pèrdiad de interés por las actividades preferidas.
- Incapacidad para experimentar sensaciones positivas.
- Sentimientos de pesimismo y desesperación.
- Pérdida de confianza en sí mismo.
- Sentimiento de inferioridad.
- Cambio en los hábitos del sueño (tanto en descenso como en aumento).
- Mayor grado de irritabilidad.
- Somatizaciones.
- Empeoramiento del estado de ánimo por las mañanas.
- Incapacidad de tomar decisiones.
- Resentimiento y frustración.
- Perspectiva sombría de futuro.
- Sentimiento de inferioridad e incapacitación.
- Descenso de los niveles de energía y vitalidad.
- Pérdida de la autoestima.
- Rechazo del propio cuerpo.
- Sentimiento de culpabilidad y vacío interior.
- Ideas recurrentes de suicidio y, quizás también, intentos de suicidio.
_ Agorafobia: miedo a salir a la calle.
- Ataques de pánico: miedo a morir súbitamente.
- Cansacio, agotamiento.
- Alteración del apetito.
- Variación de peso.
- Disminución del deseo sexual.
- Dolor de cabeza o de estómago sin causa específica.
- Insomnio o exceso de somnolencia.
- Ralentización de los movimientos.
- Vómitos o náuseas.
- Transtornos respiratorios.
- Temblores y sudoración.
Estos son los síntomas en general, pero el estado depresivo puede clasificarse en tres apartados según su intensidad: leve, moderado o grave.
EPISODIO LEVE
En este estado de depresión leve, el paciente tiene una sintomatología no muy intensa que sonsiste en pérdida del interés, incapacidad para disfrutar y aumento del cansancio. Además, deberá de manifestar dos de los indicios de la lista anterior. Tienen pocas manifestaciones somáticas y si se presentan son leves. No acostumbra a pedir la baja laboral ni a desatender sus compromisos sociales.
El episodio tiene una duración de entre dos y tres semanas.
EPISODIO MODERADO
Cuando el paciente padece entre tres y cuatro de lso síntomas descritos en la lista anterior podemos hablar de depresión moderada. Dichos síntomas se manifestarán con cierta intensidad. Tendrá mucha dificultad para poder continuar desarrollando las actividades sociales, laborales y domésticas. Puede tener alguna alteración somática, incluso grave.
EPISODIO GRAVE
El enfermo presenta angustia considerable y mucha agitación acompañado de falta de autoestimo y sentimiento de inutilidad y/o de culpabilidad. Somatizaciones. Puede darse agitación e inhibición psicomotrices(falta o exceso de movilidad).  Incapacidad de describir algunos de los síntomas que padece. Esta depresión puede tener una duración de entre dos y seis meses.
A menudo se requiere hospitalización cuando el tratamiento antidepresivo no consigue mejoras.


Georges Braque


PS: Hay infinidad de información en internet, en libros, conferencias, asociaciones, etc, que sirve para saber qué es la bipolaridad, cómo convivir con ella tanto para los afectados como para los allegados, síntomas, tipos, medicación, etc.

3 comentarios:

  1. Cuando un bipolar se médica, sigue con todos estos síntomas??
    Como saber si un familiar bipolar se toma su medicación?

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  2. Yo soy bipolar desde el año 2007 y lo mejor que se puede hacer para que nosotros los bipolares no lleguemos al extremo de suicidarnos es que la familia nos brinden un ambiente tranquilo y lleno de amor.

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  3. Interesante artículo, muchas gracias por publicarlo. Yo también soy bipolar desde 1996. He sido tratada con diferentes medicamentos, algunos me han producido efectos secundarios que han limitado mi funcionalidad. Gracias al apoyo, paciencia y amor de mi familia y amigos he podido aprender a manejar los síntomas y poder llevar una vida casi normal.

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