05 mayo 2011

Doré

Cada estrella es una luz que el cielo nos pone en la oscuridad para guiarnos el camino. Doré, nacida de un brillo dorado, era una estrella que no recordaba como había sido su nacimiento pero al ver el mundo se puso muy feliz. Tanto que su brillo especial iluminó a unas estrellas dormidas que estaban a su lado y que apenas brillaban por sí solas. Éstas se molestaron y se dirigieron a Doré de malhumor:
-Vaya, una recién llegada. ¿Quién te has pensado que eres para venir a molestarnos?- preguntó la que parecía más despierta del grupo. Doré sintió una pena que apagó un poco su luz pero no quería rendirse y respondió:
-Perdonad, queridas compañeras, no quería molestaros. Acabo de llegar a este lugar y lo desconozco. No fue mi intención despertaros. Como pago por mi error me gustaría ayudaros a volver a brillar para que todas podamos ser felices-.
Las estrellas que la miraban enfadadas se dieron cuenta que Doré era fuerte y alegre. Ellas, en cambio, ya habían perdido la esperanza y preferían quedarse dormidas a intentar iluminar el cielo. Sabían que nadie creía ya en ellas. Doré, en cambio, pensó que debía ayudar a esas estrellas a las que había molestado y la culpabilidad hizo que su luz se debilitara aún más. Las otras estrellas se dieron cuentan y aprovecharon para debilitarla:
-No necesitamos a una estrellita insignificante como tú.- volvió a hablar la que parecía la mayor de todas. Las otras se decidieron a atacar a Doré después del comentario de la primera:
-¡No mereces estar aquí!
-¡No te queremos cerca de nosotras!
Una bandada de acusaciones cayó sobre Doré que estaba indefensa y hundida tras el trato recibido. Y comenzó a pensar que no se merecía el brillo con el que había nacido. La estrella líder siguió hablando así:
-Fíjate en tu reina, la Luna, que brilla con su porte majestuoso en todo el cielo. Es de un color blanco y plateado, una luz noble que todo el mundo observa. A ti nadie te querrá ver.
Doré se giró y vio el preciado rayo de plata que despedía la Luna. Era el brillo más bonito que había visto. Se miró a sí misma. Tenían razón. Ella solo era pequeña, fea y amarilla. Nadie le pondría un nombre ni la querría. Esos pensamientos la hirieron y poco a poco fue perdiendo su luz, arrinconada por el resto en el cielo.
Estaba a punto de desprenderse del cielo, pensando que así no molestaría a nadie ni haría más daño cuando una voz dulce, cariñosa y cálida le hizo abrir los ojos. La Luna, brillante y sonriente, la amparaba del resto:
-Pequeña, no dejes que tu brillo desaparezca. Todas estas estrellas que están aquí son envidiosas, perezosas y les duele haber perdido lo que tú tienes: esperanza, fuerza y alegría. Por eso intentan que tú también te duermas. Así ellas no tendrán que esforzarse por despertar-. Mientras hablaba así, acurrucó a Doré en su pecho:
- No importa de qué color seas, eres especial siendo dorada, plateada o azul. Lo importante es que tu brillo no se apague, que dé esperanzas y sueños a los que desde abajo te ven. Todos nacemos con una misión en la vida y la tuya es dar luz a aquellos que ya no la tienen.
Doré notó como su color volvía y su sonrisa retornaba a su cuerpecito, borrando toda huella de tristeza. Miró a la Luna y agradecida, le dijo:
-Reina del cielo nocturno, ya que has sido tu quien me ha salvado y devuelto la luz, ¿podrías bautizarme con un nombre?- La Luna sonrió complacida y, acordándose de su color y de su misión especial, encontró el idóneo:
-Doré me parece un nombre adecuado para ti. Habla de tu color, el dorado, que es el del nuestro padre el Sol. Y como eres la única estrella que luce como él, eres merecedora del nombre de Doré.
Entonces la pequeña estrella buscó un lugar en el cielo desde el que todos los seres pudiesen verla. Peregrinó por cada constelación curando las heridas de sus compañeras y cualquiera que la observase. El cielo, al poco tiempo de estar Doré en él, volvió a ser un lugar apacible, lleno de pequeñas lucecitas. Esa noche incluso las ninfas del agua se admiraron de la belleza del cielo nocturno.

3 comentarios:

  1. se puede aplicar socialmente, no?

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  2. Intento que mis cuentos tengan una moraleja aplicable a los tiempos actuales y que ayuden a reflexionar para vivir un poco mejor. No se si lo consigo. También hay alguna alusión a experiencias que he vivido o estoy viviendo para construir los personajes y las tramas.

    Añado que te agradezco enormemente que me comentes cada entrada. Me haces sentir importante ;)

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